Transformar el mundo desde La Ligua

DSC_5773

El autobús aterriza y a escasos metros un hombre pregona la venta de dulces de la Ligua mientras los pasajeros abandonan el vehículo. Fuera, varias personas muestran su pasaje a los conductores mientras otros esperan la llegada de amigos, parejas, familiares o compañeros. Un grupo de jóvenes baja de un autobús procedente de Santiago y se colocan para recoger su equipaje; todavía no lo saben, pero cuando regresen llevarán mucho más con ellos. Entonces, cargados, se suman al grupo de los que esperan sin saber muy bien qué esperar. Sólo saben que han venido para colaborar en la transformación del mundo y que han de empezar a hacerlo desde allí.  

Durante apenas cinco días, La Ligua se ha convertido en un espacio de acercamiento. Un punto de encuentro entre personas e historias y una suerte de ágora de conocimientos compartidos. El primer paso para conocer de primera mano la realidad ambiental y social de una parte de Chile, haciéndolo a través del trabajo de campo y la vivencia de problemáticas y soluciones concretas; todo ello para establecer un objetivo en el que empezar a trabajar de forma cooperativa.

Si La Ligua ha sido el dónde, el grupo de jóvenes de seis nacionalidades diferentes ha respondido al quién. Procedentes de México, Ecuador, Alemania, España, Grecia y Chile, quince personas de diversas áreas de conocimiento permanecerán reunidos en este último país hasta el próximo 20 de enero para dar respuesta al cambio climático. Las acciones se engloban en el marco del proyecto Travel Transformation, coordinado entre socios alemanes y chilenos y que pretende la comunicación del desarrollo sostenible a través de diferentes formatos.

Pero toda comunicación intencional y eficaz comparte un paso previo: conocer qué se quiere comunicar. De poco sirve un receptor acertado o un canal adaptado si el mensaje carece de fuerza. La Ligua ha sido clave para convencer a los jóvenes de aquello que ha de transmitirse. Bajo la supervisión del profesor Eduardo Saavedra, de Transformas Chile, en menos de una semana el grupo ha participado en un laboratorio de comunicación en el cual ha tenido tiempo para realizar diversas visitas y trabajar en tres productos diferentes: un documento audiovisual, una colección fotográfica y un sketchnote explicativo.

  DSC_5551

La primera salida fue al museo de La Ligua. Pedro Tobar (en la fotografía), cofundador del museo, recibió a los jóvenes junto a las decenas de fotografías dispuestas en la entrada; una colección de rostros anónimos que regalaron sus sonrisas para dar la bienvenida a futuros visitantes. El museo de La Ligua es color y es saber. Son piezas originales, reproducciones, telas y pinturas cuidadosamente colocadas para recoger y divulgar patrimonio. Los participantes aseguran que se sintieron sorprendidos de la excelente labor de Tobar y sus colegas, sobre todo en comparación con otros museos que han visitado en capitales o grandes ciudades.

DSC_0230

La visita guiada contextualizó el entorno en el que trabajarían posteriormente los jóvenes: accidentes geográficos, políticas actuales e Historia del país; con parada en aspectos también sociales como la intervención de los hombres que hicieron desaparecer otros hombres para su propio beneficio. “Me interesan especialmente las culturas indígenas, así que para mí fue revelador el mapa del museo que graficaba los pueblos que convivían originalmente en Chile y de los cuales ahora sólo existen cuatro”, explica Leonidas Castridis, participante griego: “Es lo que suele suceder cuando entra en juego el egoísmo humano”, reflexiona. El museo se configura así como una accesible muestra de la importancia de pasar a la acción -como puede ser la puesta en marcha de un espacio cultural- para divulgar lo que se fue y reflexionar sobre lo que se podría haber sido.

DSC_5574

La segunda parte del laboratorio fue a la playa de Papudo. Paradójicamente, el cielo nublado que acompañó aquel día fue quizás el primer paso para despejar las ideas. Un joven gritaba el destino del vehículo en cada parada y los pasajeros que no podían tomar asiento permanecían de pie agarrados en la barra hasta llegar a la playa de Papudo. Allí hacía frío aunque no faltó quien se metió al agua para poder presumir de haberse bañado en el Pacífico. Los más moderados decidieron pasear, visitar la actividad de los pescadores o conocer los productos locales. Desde el inicio, Saavedra insistió en que la visita no se contemplara como una simple salida a la costa: “Llevaos algo de aquí; tomad fotografías o estudiad algún elemento, pero dejad una aportación personal que permanezca”. Esta filosofía de dejar algo que sirviera como prueba de su implicación acompañó a los jóvenes el resto de sus actividades.

La siguiente actividad tuvo un marcado carácter científico y práctico. Los jóvenes visitaron la planta desalinizadora de la playa Los Quinquelles (La Ballena) para conocer en profundidad el proceso de osmosis inversa y su especial potencial en lugares en los que escasean los recursos hídricos. Las explicaciones de Giusseppe Baezs, encargado del mantenimiento de la infraestructura, hicieron ver al grupo internacional el proceso por el cual se extrae agua potable del mar. Ésta fue una de las actividades favoritas de Luis Figueroa, ingeniero ambientólogo mexicano: “Supuso conocer un proyecto pequeño y local que aporta una solución dentro de un problema mucho más grande”. Sobre los procesos y la necesidad de este tipo de medidas en La Ligua pudieron conversar los estudiantes, al día siguiente, con Rodrigo Sánchez, alcalde de La Ligua y promotor de varios proyectos ambientales como este y actual presidente de la Comisión de Medioambiente de la Asociación Chilena de Municipalidades.

DSC_0855
Sin embargo, los jóvenes coinciden en señalar que una de las actividades más acertadas para conocer de primera mano los problemas reales de la ciudadanía fue, precisamente, acercarla a ellos. El grupo visitó la escuela de Guayacán, un pequeño barrio de Cabildo, donde el director, Patricio Vilches, acogió calurosamente a los participantes para dar la bienvenida a una jornada que se alargaría hasta la tarde.

Siguiendo las instrucciones de dejar algo que permaneciera, los participantes colaboraron en la construcción de un domo que sirviera de utilidad a los escolares. Durante unos minutos varias manos se implicaron en conseguir una firme, porque firme han de ser los pasos que les llevan por su camino en común. La manera de construir la cúpula geodésica coincide en forma con la transformación pretendida: colectiva. Pero aunque el domo permanecerá en la escuela, es probable que la escuela no tenga la oportunidad de hacerlo.

Un embalse ocupara su lugar. Y afectará a treinta y cuatro familias. La construcción es una de las medidas para paliar la falta de agua en un lugar en el que acecha la sequía, donde existe difícil acceso a aquello que es considerado como la fuente de la vida. Una madre carga a su hijo en brazos mientras sus cabras, su principal sustento económico, contemplan con indiferencia al perro pastor: “Claro que afecta la falta de agua, sobre todo a los que estamos más abajo. Los habitantes de arriba la utilizan para regar sus cultivos y no parecen darse cuenta de que personas como yo necesitamos que nuestros animales también consuman”, explica.

No es el único problema “Permanecemos en el anonimato. Tenemos muy pocos derechos de agua, la contaminación también supone un grave problema y existen otros antecedentes que hacen más compleja la situación, agravada por el contexto estructural”, explica Rufino Heredia, miembro de la Guayacán Defiende Su Tierra. Llevan tiempo batallando por sus derechos sociales y ambientales, cada tiempo por motivos diferentes. Y ahora se han unido por este fin en común, y aunque sean compensados al enviar sus hogares a otro lugar, los miembros de la comunidad garantizan que el precio a pagar va mucho más del monetario.

DSC_5734

Son varios los que han visitado la escuela y el entorno para llevar a cabo investigaciones. En un enclave característico, con acceso a lo que en algún tiempo fue un río, numerosas personas se han acercado a realizar diversos estudios. Pero eso, a la comunidad, no les da ningún resultado: “Necesitamos dar a conocer nuestra historia”, explica el colectivo. El director de la escuela va más allá: “Para nosotros es muy signifcativo que hayáis venido un grupo de jóvenes internacionales para escuchar nuestra historia.”. Daniela _, participante ecuatoriana, lo corrobora: “Cuando una persona es escuchada, siente que sus problemas y circunstancias están siendo valorados. Y éramos muchos los que escuchábamos”.

DSC_5683

Ahora falta saber si la escucha ha sido activa y si Guayacán y el resto de visitas han supuesto una verdadera transformación para los jóvenes. El viaje se ha producido y el recuerdo permanecerá, pero el destino todavía es elegible. (por Lis Gaibar de Transformas Chile)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s